Autocontrol

Introducción

Para introducir una concepción más armónica en la definición de autocontrol, podemos ejercitar la mente y pensar que en algún momento de la vida hemos experimentado ser consumidores de servicios o artículos, innecesarios. Estas compras pueden variar de sujeto a sujeto, como también refiriéndose a comprar de manera consiente o sencillamente por impulso. Muy a pesar que las experiencias de las compras impulsivas son malas, desde el punto de vista de la economía, del cuidado al medio ambiente, de las necesidades que el hombre tiene individualmente y más,  seguimos comprando y continúa el proceso de decepciones en el ser humano. Una pregunta que nos hacemos  los observadores es ¿Es posible que el consumidor tenga problemas de aprendizaje o inteligencia al momento de repetir las experiencias negativas?

Etimológicamente inteligencia significa “saber escoger”, es decir que las elecciones positivas o correctas clasifican al ser humano inteligente.

Lea y Webley (1987), clasifican a la inteligencia, con dos corrientes importantes; La primera, desde la psicología tradicional define a la inteligencia como la capacidad cognitiva, que es base de las competencias del razonamiento abstracto y lógico, la resolución de conflictos, la planificación, la evaluación y la autoevaluación. El segundo, relacionado con la psicología evolucionista, acentuada en la biología poblacional, donde indica que la inteligencia, es toda la capacidad de los organismos, que tienen adaptabilidad en el medio que se presenta, respetando el contexto y las leyes de supervivencia.   

Podemos entonces presumir que toda acción del ser humano, que cursa un proceso consciente, es parte de la inteligencia individual, que permite comprender, analizar y definir situaciones de eventos mentales, cuando se enfrente o no con las situaciones que se presentan. Un ejemplo valioso y con mucho peso, sería el corregir errores anteriores, de manera que se evalúen y autoevalúen las experiencias negativas. 

En ambos casos se determina que los procesos de carácter consciente, relacionados con el pensamiento, causan un comportamiento que puede ser observable, de decisión racional y logro mayor o importante donde el hombre logre tomar sus decisiones alejado de las emociones.  

En una visión más práctica y sencilla, el ser inteligente nos permite resolver conflictos y problemas de diversa índole, donde la capacidad individual de cada sujeto utiliza el raciocinio lógico, el razonamiento verbal, el campo espacial, que se aplica al momento de confrontar el suceso. 

Oliveira y Castro de Oliveira (2003), el elemento llamado intelectual, lo definen como la acción del ser inteligente, que debe estar acompañado de tres vertientes inexcusables; la Primera, realizar las acciones correctas, de acuerdo a reglas específicas; el Segundo, se debe realizar la activación de habilidades en el usuario, para fortalecer su acción en el futuro; y el Tercer, soltar la novedad o innovación en alguna acción, para evitar las recreaciones repetidas. Entorno a las características de estas tres vertientes, muchos tienen desacuerdos con el modelo, mas no con la formalización explicativa del mismo. 

Razonablemente, la inteligencia del consumidor, podría entenderse desde dos puntos de vista; La primera, vinculado con el  desarrollo de las teorías cognoscitivas y psicométricas, donde se unen en dirección al usuario, que se encuentra habilitado en su capacidad intelectual de aplicar las matemáticas, la filosofía, por lo tanto altamente reflexivo, para la elección de una marca, producto y precio. La segunda, donde el usuario, utiliza su potencial adaptativo, a muchos contextos, para la elección de su producto. En ambas visiones, el consumidor realiza elecciones razonables, con una experiencia que le satisfacen, donde la elección crea y maximiza su propio bienestar.

El autocontrol, conflicto y voluntad

En las ultimas épocas, la discusión entre el fenómeno psicológico del consumidor gira alrededor de su voluntad, donde los investigadores en las modernas décadas, han reunido esfuerzos para entender la persuasión inclinada a la devastadora forma de oferta. Al igual que en las drogas, las compras, los afectos y otros, desarrollan la consulta abierta, de que el planteamiento del consumo tiene un potencial autocontrol, determinando la libre capacidad inteligente de elección.

Se asumirá que en los estudios diversos, los resultados son muy aleatorios, debido a la individualidad de productos y usuarios, a la formación, a la necesidad y a los vacíos generados durante la etapa consciente del comprador, demostrando que las causas externas de oferta, afectan al comportamiento humano, por lo tanto el fenómeno es fortuito por naturaleza. 

La característica idealizada de la conducta humana, se la muestra como “humano racional”, que es la forma característica vinculada al autocontrol, donde nos direccionamos siempre a establecer reglas que toman forma de decisiones inteligentes, en una condición de adaptación a la vida social. Esta forma de pensamiento, no es aleatoria, es más un comportamiento, donde la inteligencia hace que pueda producir el hombre una sensatez lógica, pensante y analítica, a la toma de medidas. 

Es una realidad que hablando evolutivamente, todos los animales, incluyendo al hombre, enfrentan un mundo lleno de acciones predecibles, dentro ellos los fenómenos, que son episodios que se repiten constantemente, y que la forma de comportamiento, implica desadaptarse, o sea reaprender o ser versátil, con la estructura que se nos presenta en forma de nuevo aprendizaje.

El consumidor desde una motivadora forma de ver el comportamiento y su psicología funcional, ofrece una amplia forma de análisis y estudio, que se relaciona con la economía o administración tradicional, donde las personas son altamente racionales. Cuando vemos en la práctica la racionalidad enfrentada a una situación económica, el consumidor debe asumir un rol de autocuidado y autocontrol, de forma tal se resista lo más posible a la tentación de adquirir o comprar. Para ser más específicos es la lucha de lo irracional con la racionalidad, es la fase natural de la disputa interna con tu animal natural, que quiere cumplir el deseo o satisfacer una inquietud, y que tiene de manera propositiva al frente, para ser comprada o adquirida de manera planeada. 

Baumeister y Cols (2008), son consecuentes con que la elección racional y el autocontrol, donde los procesos que requieren de orden psicológico se agotan, y como resultado existen un deterioro en ambos. Las ventajas del autocontrol, son básicamente las adaptaciones, en forma de que podemos analizar comportamientos desde la naturaleza de la cultura, o de nuevos elementos impuestos. Estos autores seguros de su postura, afirman que la psicología del consumidor, muestran la verdadera relación que tiene el comprador o usuario en un intercambio, donde se establecen potencialmente la información del producto, ocultando las deficiencias y maximizando la virtudes. Por lo tanto se deberá vigorizar la fortaleza en el cumplimiento de normas o reglas, para que la comunidad pueda de alguna forma, tener las capacidades cognitivas respectivas, para la toma de decisión final, sin sentirse obligado o mal encantado en el proceso.

Conclusión

Si pensáramos en la posibilidad de la existencia de consenso en lo que podemos denominar consumo inteligente, la acción variaría de acuerdo a la cultura, las habilidades o destrezas y las competencias, teniendo como frente un contexto filosófico y conceptual de necesidades. El autocontrol afirma previamente, que uno de los resultados más significativos, es la libertad en la decisión de adquirir un relleno a la insuficiencia.

Los debates e investigaciones, donde el proceso de enseñanza aprendizaje, están relacionados al “Autocontrol”, hace que el análisis, actué en forma preventiva, despertando la inteligencia con todos los factores que acompaña. El punto inicial o de partida, es entender que las relaciones emocionales, compras o drogas, son una elección que se trasforman en acción, donde el ser humano cursa un proceso de adaptabilidad en busca de una respuesta. En cualidades de desarrollo el ser humano con las formas de nuevos pensamientos y desafíos, el autocontrol, sustituye a la representación personal del usuario, con una alta identificación de su aspecto en acción. 

Cuando hablamos de inteligencia, encontramos relaciones entre todos sus componentes, donde la formulación de la capacidad analítica y la creatividad, podrían estar reflejado en una persona desarrolladora, fortalecida en su autocontrol y conducta determinante.

Msc. Dr. Pablo Contreras

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